El año 1933 en las excavaciones arqueológicas de la antigua ciudad romana de Pol·lèntia se encontró una laude funeraria excepcional, grabada con un poema epigráfico en alabanza de un deportista, púgil del pancracio.
La lápida es cuadrangular, de escritura monumental clara y espontánea, y destacan el tamaño variable de las letras y los diversos signos de interposición y adornos, así como las dos hojas de hiedra y la palmeta en la parte inferior del epígrafe.
El original fue expuesto en el museo de la Lonja para pasar después al Museo de Bellver y en el momento de la creación del Museo de Mallorca, como bien de titularidad pública, pasó a formar parte de las colecciones estatales. Desde 1987 permanece expuesta al Museo Monográfico de Pol·lèntia, en Alcúdia.
Gracias a la recuperación de este epígrafe funerario hemos podido conocer las gestas del primer atleta balear del cual tenemos constancia. Constancia que querríamos que perdurara en el tiempo bajo la forma de galardón deportivo, mediante la cual el sobrenombre firme del pancraciasta sea conmemoración de una actividad que complació al pueblo con su arte.
Tanto en Grecia como en Roma se practicaban tres tipos de combates de púgiles: la lucha, el pugilato y el pancracio, comparables con la lucha grecorromana, el boxeo y el catch, respectivamente; pero, con diferencia, la más popular era el pancracio.
El pancracio era una mezcla entre la lucha y el pugilato, donde valía todo. En la práctica del pancracio era más importante la agilidad del atleta que la fuerza o el peso, cosa que obligaba a los púgiles a entrenarse asiduamente en las palestras. La palestra era un patio porticado anexo a las termas donde los atletas se entrenaban bajo la supervisión del paidotribes. La palestra era, también, el recinto habitual donde se hacían los combates de púgiles profesionales.
De la inscripción funeraria podemos deducir que en la ciudad de Pol·lèntia las hazañas de Cornelius despertaron un gran entusiasmo que lo hicieron merecedor de este poema en conmemoración de su mester
El premio Cornelius Atticus se otorga desde el año 1996 y desde 2017 también se establece una distinción femenina. Lleva este nombre porque es el del primer deportista que se conoce en Baleares. Se trata de un pancracista (una disciplina de lucha cuerpo a cuerpo) del siglo III del que se encontró la lápida con un poema laudatorio inscrito, durante las excavaciones en la ciudad romana de Pollentia (Alcúdia, Mallorca) en 1933.
En el acto institucional, se ha entregado a Ponç Bover y a los familiares de Avilés un diploma acreditativo, una reproducción de la lápida y un pin de plata con la misma reproducción
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